viernes, 24 de octubre de 2008

Me gusta iniciar estas entradas dejando aquí un poema que supone un homenaje a las palabras y al idioma en que las digo y más las escucho, la lengua, que es, como decía Sender, la única patria, el alma mater que nos nutre y nos acoge.

ALMA MATER

Desde el mar de palomas incesantes,
desde el pozo sin fin de las palabras.
desde el arco de luz,
desde la fuente
sonora del idioma,
yo digo amor hablando en castellano.

Digo paz, libertad,
ansia, esperanza,
cansancio, frío, desamor,
silencio.


Yo digo ayer hablando en castellano.
Digo también mañana,
y hoy,
y hoy y será y fue y ha sido,
y pronto va a llover
y nos queremos...


Yo digo hijo hablando en castellano
y siento que me llaman
mil hijos desde el vientre de los tiempos.
Y digo olivo, agua,
pájaro, flor, canción, melancolía,
compañero del alma...

Digo de mi dolor y de mi risa
desde la recia entraña castellana;
y me sostiene el tronco del idioma,
me arropan las palabras,
me impulsan a celestes alfabetos,
a dulces diccionarios de esperanza.

Hablando en castellano siento y vivo,
y pienso y sufro y amo,
y moriré mañana
envuelta en el sudario del idioma,
el idioma nutricio que me abraza.


de "La Palabra Indemne"

4 comentarios:

Francisco José Chamorro dijo...

Leo poesía porque sólo me considero lector, un lector algo disperso, con poco criterio diría yo y menos conocimiento y constancia de la que debiera. Es fama que los de ciencias pegamos poco al lenguaje. Pero no es menos cierto, que a veces, y en versos como "Alma Mater" me quedo a solazarme. Ya conozco el poder de las palabras, de un castellano que nunca domino, ya sé de su fuerza y del tremor que pueden provocar en mí.
Isabel, es todo un honor leer versos como los que usted desgrana.

Unknown dijo...

Te sigo y te nombro, te leo y me renombro, con tus palabras hago las mías. Y me siento importante, cuando me adentro en tus rimas y te comprendo.

Deberían ser las palabras las que sirvieran para entendernos, deberían servir los idiomas para acercarnos al sentido más común. Y a veces son ellas, las palabras, las que nos distancian. Y ellos, los idiomas, los que nos enfrentan... O, ¿son ellos los que las utilizan, los que logran su fin utilizado el poder que ellas, las palabras, tienen?

Isabel Rodríguez dijo...

Hola, Isa, al fin encuentro tu comentario... Es verdad, aveces las palabras, los idiosmas, puentes de comunicación, se vuelven vallas que separan. Y es tristírimo ver a las palabras degradarse así, renunciar a su gran virtud de comunicar, de unir. Por eso yo siento que tengo que decir palabras que lleguen a los otros, que inviten a encontrarse. Ojalá lo logre con mi poesía, con mi escritura. Y ojalá que entre nosotras las palabras siempre sean sustancia viva de unión y de amistad. Gracias por tu comentario.

Isabel Rodríguez dijo...

Hola, Isa, al fin encuentro tu comentario... Es verdad, aveces las palabras, los idiosmas, puentes de comunicación, se vuelven vallas que separan. Y es tristírimo ver a las palabras degradarse así, renunciar a su gran virtud de comunicar, de unir. Por eso yo siento que tengo que decir palabras que lleguen a los otros, que inviten a encontrarse. Ojalá lo logre con mi poesía, con mi escritura. Y ojalá que entre nosotras las palabras siempre sean sustancia viva de unión y de amistad. Gracias por tu comentario.